Historia

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Indice del artículo
Historia
Prehistoria
Edad Antigua
Edad Media
Edad Moderna
Edad Contemporánea
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El pasado de nuestro municipio es amplio y rico, pues por nuestras tierras han pasado diversas culturas que de una forma u otra han dejado su impronta y por tanto han contribuido de alguna manera a formar nuestra identidad, por tanto entendemos necesario tocar este tema para tener una información lo más integral de nuestro pueblo.

En el texto en el que tratamos nuestro pasado se ha intentado mostrar una síntesis para que el lector que busca una información básica y aproximativa tenga la oportunidad de tener una idea general acerca de la historia de nuestro pueblo, intentando destacar aquellos puntos que consideramos mas relevantes en el devenir histórico ilurquense como fue la conquista árabe y la posterior reconquista cristiana que tuvo su culminación en la toma del castillo. Aunque este periodo histórico ha sido quizás el más destacado, la historia de nuestro pueblo ha seguido discurriendo por otras etapas que también tienen su interés y que de forma extractada hemos intentado reflejar aquí. Creemos que el pasado de esta localidad tiene mucha materia para ser investigada y animamos a que en el futuro se amplíe y desarrolle.

 

 


Prehistoria. Los grupos de población en el paleolítico eran nómadas, al basarse su subsistencia en la caza de animales y recolección de plantas silvestres. Los restos que evidencian la presencia del hombre en esta época son las herramientas talladas en piedra, que se han encontrado en yacimientos al aire libre, como es el caso de Pandera Pino (Tiena), o en cuevas como la cueva de Malalmuerzo (Moclín). Otras evidencias que pueden conectarse con el poblamiento de la zona próxima a Íllora se sitúan en las riberas del río Genil, en las zonas de Cerro de los Infantes, Caparacena y Colomera.
El paso a una economía basada en la domesticación de animales y plantas, acompañada de un lento proceso de sedentarización, lo vemos representado en varios yacimientos, como la cueva del Malalmuerzo o la cueva de las Canteras, donde aparecen restos de la gran innovación neolítica: la cerámica. En el poblado de Los Castillejos de Montefrío ya encontramos un modo de vida totalmente sedentario con una economía más desarrollada, y se observa el paso de los habitantes neolíticos de las cuevas a un pequeño poblado, formado por endebles cabañas sobre las que irán superponiéndose construcciones más estables, inaugurando la Edad del Cobre.
Este nuevo período está caracterizado por la fabricación de útiles metálicos y por procesos de difusión cultural llegados desde el exterior como son los sepulcros megalíticos. Dentro del término de Íllora, en las laderas de la sierra de Parapanda y Pelada, se han localizado tres de estas sepulturas, en forma de dolmen, pertenecientes a necrópolis distintas. Por su mal estado de conservación y la ausencia de restos significativos, el principal interés de estos grupos reside en la zona del hallazgo, al indicar una ocupación de la comarca de Los Montes que hasta ahora había sido puesta en cuestión.
Dolmen de la Pedriza de los Majales: Se encuentra situado en las proximidades del Cerro de las Coronas, en su ladera oeste, a unos 900 m. de altitud.
Dolmen de la Loma de Ciaco: Se encuentra a unos 4,5 km de Íllora en línea recta, hacia el NO de la localidad, en la ladera este de la sierra de Parapanda a 1.500 m de altitud
Dolmen de La Pedriza de Guirao: Situado a 1 km de Íllora, en la parte inferior de la ladera este de la sierra de Parapanda, a 900 m de altitud.

 

 

 


Edad Antigua. En la necrópolis argárica "Cortijo de Las Nogueras" en Illora (cerca de Puerto lope) ya no encontramos enterramientos colectivos sino fosas o cistas con uno o a lo sumo dos individuos inhumados con un ajuar, que nos marcan una diferencia clara con las culturas precedentes. Se realizaron rebajando un rectángulo de roca virgen, que, por contener mucha arenisca es de fácil trabajo. Una vez conseguido este hueco en la roca se acoplaron las lajas de pizarra, que forman dicha cista, teniendo como suelo la roca virgen y estando cubierta por varias lajas, también de pizarra. La zona debía ser lugar de paso de algún grupo de prospectores de la Edad del Bronce, que realizaron los enterramientos sin llegar a construir un poblado. Comenzaremos en esta época en el momento en el que constatamos el fin de la cultura del cobre y el inicio de la influencia tartésica y fenicia en esta zona. Pero si tuviésemos que hacer referencia a la existencia de una población a la que tuviésemos que calificar inicios históricos como tales tendríamos que hacer referencia a los inicios de los asentamientos íberos en la zona (750 a 650 a.C.), así Estrabon citará a los túrdulos, descendientes de los turdetanos, entre los pueblos que se asentarán en esta zona. Este pueblo tendrá importantes contactos con la civilización fenicia que realizará una importante influencia económica y cultural sin llegar a desvirtuar su esencia cultural y preparando la llegada de los cartagineses, que poco a poco van sustituyendo a los fenicios en sus asentamientos, influencias y conflictos hasta el año 201 a.C. en que serían expulsados de la zona.
Cuando Roma irrumpe en este escenario encuentra una zona racial y culturalmente mixta con sucesivas influencias y oleadas, en la que los conflictos con los habitantes ya existentes no tardarán en llegar. La administración romana incluirá a Íllora en la Hispania ulterior. Íllora como parte del imperio vivirá episodios como las invasiones lusitanas, las guerras civiles entre Pompeyo y Julio Cesar, la estabilidad y prosperidad de la época de Augusto. La nueva demarcación territorial hará que Íllora quede en la Bética y concretamente adscrita al conventus de Córdoba. En esta línea también se crea la "oppida" como unidad administrativa local y en este sentido reseñar a la oppida de Ilurco cuyo emplazamiento no coincide con la actual Íllora y que se supone más cerca de Pinos Puente.

 

 



Edad Media. Vándalos y Silingios serán los primeros pueblos bárbaros que se establecerán en nuestro territorio en el año 409 d.C. al finalizar la dominación romana, en este primer momento asistiremos a una época de inestabilidad que finalizará con el predominio visigodo. La pugnas religiosas provocadas por el arrianismo tendrán su repercusión que culminará con la ocupación de toda la zona por el emperador Justiniano. Pero será la ocupación árabe la que iniciará un periodo amplío y distintivo para el municipio de Íllora. Así, en el periodo del Yund de Damasco los conquistadores se repartirán las tierras y se asentarán en la ribera del Genil, creando nuevos pueblos y viendo en los territorios conquistados una nueva patria. En esta época aparecerá un personaje señero en la historia de Íllora; un joven predicador de la fe cristiana llamado Rogelio que más tarde se convertiría en el patrón de Íllora: San Rogelio. Así en los años que van del 852 al 862 se producirán conflictos por motivos étnicos y religiosos, en este contexto San Rogelio realiza su labor de predicación en un clima de crispación por parte de las autoridades córdobesas que le costará el martirio y la muerte por desafiar al poder árabe establecido en ese momento. Cuando se impone el califato las tierras granadinas se organizan en coras, así existen citas que hablan de localidades como Ilyura o Montefrid al noroeste de la Cora de Elvira. Existiendo también menciones ala Íllora árabe en las crónicas de Fernando III y Alfonso VI. Con la caída del califato y la progresiva implantación de los reinos de taifas Íllora también se verá sometida a la gran inestabilidad que suponían las constantes disputas entre los distintos reyes, situación que cambiará cuando se produzca el triunfo de los reyes cristianos en las Navas de Tolosa y poco tiempo después la creación de la dinastía Nazarí. El territorio del reino nazarí situará a Íllora en un terreno fronterizo con los cristianos, de ahí que se la denominase el "ojo derecho" de Granada y por tanto sería una zona de constante conflicto que le hará ser un frecuente escenario de guerra, en incursiones como las que protagonizaría Fernando III. Íllora al estar integrada en el reino nazarí disfrutará como el conjunto de todo el territorio de una época de esplendor económico por la transformaciones que los nazaries implantarían en la agricultura con su innovadores sistemas de riegos y por otra parte esta situación de mejora económica se verá beneficiada por una época de prosperidad generalizada que agonizará en el siglo XV. Decidida la campaña militar de los Reyes Católicos contra el Reino Nazarí de Granada, Íllora será un objetivo inmediato para las tropas cristianas por su ubicación estratégica, así el ejercito de Fernando e Isabel marcha para poner sitio a la villa de Íllora y el 8 de junio de 1486 se produce la toma de la villa de Íllora por parte de los Reyes Católicos. La toma de la fortaleza no fue tarea fácil pues la resistencia planteada a las tropas cristianas por parte del alcaide de la villa fue fuerte, así las tropas cristianas del rey Fernando auxiliadas por el Duque del Infantado y el Conde de Cabra sufren en un primer momento un número considerable de bajas, pero el papel jugado por la artillería supondrá que la balanza se incline decisivamente a favor de las tropas cristinas. Tras la conquista militar los Reyes Católicos nombrarán a Gonzalo Fernández de Córdoba como el primer alcaide cristiano de la villa de Íllora. Tras la reconquista y capitulación de Granada, la villa y gran parte de sus territorios pasarían a pertenecer a la corona con un privilegio real de exención de las alcabalas, pedidos de primera venta y de moneda forera, siendo la parte restante congregada en señoríos solariegos.

 

 

 

 


Edad moderna .Terminada la reconquista, los señoríos desempeñarán un gran papel en el término de Íllora, como en el resto de la provincia, llegándose a crear a partir de ellos núcleos de población. Pero a pesar de todo en la comarca el dominio señorial solariego no llega a alcanzar una dimensiones similares a las de otras zonas de Andalucía. El acceso a la propiedad tras la conquista se producía por abandono de los propietarios musulmanes originarios pasando las propiedades a manos cristianas, respetando a los musulmanes que una vez producida la conquista no abandonaron el territorio. Pese a la importancia del señorío local en un inicio de la configuración de la propiedad en el municipio de Íllora, este irá poco a poco desintegrándose y perdiendo importancia en la configuración del pueblo. Económicamente esta época será una etapa de economía basada en la agricultura que la podemos calificar en su gran parte como una economía de subsistencia, constituyendo el trigo y la cebada la base alimenticia de la población, de ahí la importancia del Pósito de Íllora el cual reglamentará el abasto de grano. Al mismo tiempo el estado de las comunicaciones será bastante deficitario, lo que seguirá contribuyendo al bajo desarrollo económico. En esta misma línea el desarrollo sanitario será muy deficiente a lo cual tenemos que los escasos avances que la medicina tenia en este momento.

 

 


Edad contemporánea. En este período se produce un aumento de la población caracterizado por distintos altibajos que producen enfermedades y problemas sanitarios en general. En cuanto a la estructura económica, será el sector agropecuario el que soportará los más altos niveles de ocupación y el peso de la economía local: en el se refleja nítidamente la clara división entre propietarios de tierras y trabajadores (labradores y jornaleros). Durante una primera etapa del siglo XIX Íllora vivirá una etapa de estabilidad y paz, que será interrumpida por la invasión napoleónico y la posterior guerra de la independencia, así los franceses suscitarán el rechazo de nuestra localidad, apoyando el pueblo el levantamiento granadino de abril contra Godoy, apoyando posteriormente a la Junta e incluso se alistarán como soldados contra la toma francesa de Granada. En conjunto la comarca de Íllora, quedará en una situación de decandencia debido al saqueo que las tropas francesas llevarán a cabo que convertirá nuestro municipio en una zona profundamente deprimida. Con la vuelta de Fernando VII Íllora irá recobrando de nuevo su pulso económico y social para verse de nuevo alterado y afectado negativamente con los enfrentamientos entre absolutistas y realistas, que tendrán en el paso de Riego por Montefrío y su apoyo por determinados sectores de la población de Íllora su elemento de contacto para sufrir posteriormente la represión en la zona. Ante la sublevación de Loja, Íllora se mantendrá fiel a las autoridades e incluso colaborará con el ejercito para capturar a fugitivos procedentes de Loja. Circunstancia que no se repetirá en el Sexenio Revolucionario donde Íllora se sumará al mismo. Igualmente Íllora se sumará a la primera República.

 

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